Eterea.

 
Etérea, frágil como mariposa
pero intensa, persistente y poderosa
Con la ferocidad del lobo
o la avidez del águila
discurre sin hacer ruido
ni cesar nunca
por el interior de uno

Por las noches se pierde en la negrura
Descansa en la ausencia de todo 
y, sola al fin, duerme

Cada mañana vuelve y calladamente
pero sin pausa la historia prosigue,
vuelve a empezar

Inquieta siempre al filo
de la incertidumbre se entretiene
yendo atrás y adelante, arriba, abajo, dentro, fuera,
una y mil veces se repite la búsqueda incesante
no se sabe muy bien de qué
pero gira,
gira incansablemente
siempre en torno al agujero
que al fondo, cual oquedad insaciable
la obliga a buscar y encontrar algo,
lo que sea, a fin de obviar la falta
y burlar el agujero que solo Amor
podría colmar

En silencio el anhelo acecha
y cualquier ocasión es buena
para volver y reclamar su herencia
Cupido extiende sus preciosas alas 
su resplandor nos ciega y enciende la ilusión
de  volver a sentir el frenesí loco
de revivir la plenitud anhelada,
la emoción , esa,
que llamamos amor




El amor nos trastorna
Nos transforma en amantes insaciables
adictos a querer siempre y a querer,
por encima de todo, conseguir y retener
la efímera sensación en la que la ausencia
se borra, la falta se colma,
el hoyo  se aclara y  no se desea
nada mas


Pero cada mañana amanece el mundo
y la vida al menor roce se despierta
    y vuelve..
                   …etérea y frágil cual mariposa,
intensa y salvaje como fiera hambrienta
Insaciable, incansable y repetitiva
Con la resistencia de un salmón
camino a casa, vuelve,
prosigue su búsqueda ciega en pos
del placer, el poder o la gloria
a la que inevitablemente aspira
y que no cejará
hasta no hacerse uno
con ella

       Ahí donde la mariposa prueba
       el divino néctar que llamamos amor,
       el alma se queda
       atrapada por el aroma, encadenada a la forma,
       y locamente enamorada 
       del placer, el poder o la gloria,
       se convierte en adicta de la flor
       que, sin hacer nada,
       regirá su destino, dictaminará su vida
       Decidirá qué quiero y  quién soy

Mira bien y averigua :  quién, qué, como, cuál
es la flor a la que llamas  Amor…?

       San Agustín afirma que  lo que el hombre ama 
                               eso es lo que es hombre es.