COLOFÓN

 

Estos son los últimos coletazos, los esforzados intentos de mi propia Psique por compartir algo de lo que hoy, casi no se habla, muy pocos parecen tenerlo en cuenta y, a menos aún, les interesa. No sé bien porqué o de dónde han salido estos últimos escritos. Creí que con los dos poemitas de Irme me estaba despidiendo y que mi a-diós era claro y definitivo. Pero algo me seguía doliendo, bueno, en realidad, no algo, sino todo, todo lo que está ocurriendo en el mundo y el sufrimiento que, padecerlo o simplemente observarlo en la tve genera a cualquier alma que esté aún viva. Creo que las “Tres Psiques y ninguna.. Y Marita Porete, en la que todas son una y ninguna a la vez” surge de ahí. De la necesidad que sentimos todos de entender los cambios en los que estamos inmersos y empezar a “pensar bien”, o, al menos, un poco mejor acerca de qué o para qué es esta vida, que nos susurra el alma desde el propio cuerpo, qué pensamos y qué le estamos haciendo a la madre naturaleza, a las mujeres, a lo femenino; en definitiva, que nos estamos haciendo los unos a los otros..? Ojalá que si a alguien le llegan mis palabras, le sirvan para recordar que su propio cuerpo es su alma y que el alma, aunque inexistente como tal, es la puerta invisible, espaciosa y siempre disponible que todos tenemos y, que si la tenemos en cuenta, nos ayudará a sobrevivir a los desastres que se acumulan y sacar provechos, es decir, a aprender de los errores y madurar.. Antes de expandirnos y conquistar a otros planetas, crecer por dentro y conquistar.. el pacificarnos. “Ser fuerte es vencer al otro, la Fuerza es vencerse a uno mismo” Lao Tse.

 

 





AGRADECIMIENTOS


Dado que mis escritos parecen tratar más bien de los males y/o los malos, que nos acosan, quiero dedicar unas últimas palabras a los cientos de miles, o millones de personas decentes, honestas y serviciales: a los bomberos, a los que nos rescatan de los desastres cotidianos, a las enfermeras y los médicos, a los maestros, a los voluntarios que nos ayudan en los momentos críticos, los agricultores, los ganaderos y los ecologistas… Son tantas las mujeres y los hombres, héroes anónimos, y tantas las alabanzas que me gustaría expresar por las ayudas que nos prestan, a veces arriesgando sus vidas, que me contengo. Pero los tengo muy presentes y agradezco que existan. Este mundo sigue siendo amable y grato, gracias a ellos. Ojalá algún día los políticos aprendan de ellos y trabajen así.