70 Primaveras
70 Primaveras
Los años se acumulan
Pasiones, ilusiones, demandas y expectativas
Desaparecen bajo el peso de lo que los años revelan
Todo lo doy perdido pero, en el hueco
Un no sé qué me inquieta
–No sé si el alma despierta o es el hábito malsano
de preocuparme por mí–
Llama, reclama, grita, se apodera de mí
Y no sé que hacer
Busco con los ojos, en el cielo
Las gaviotas revolotean ruidosas
A la escucha de sus risotadas locas
El corazón se emociona
Los pulmones se expanden y contraen
Como si fueran aletas que pudieran impulsarme y.. volar!
Planear en el azul con las gaviotas y
Dejarme llevar hasta encontrarme lejos
Muy lejos de mí
Después de un rato vuelvo a la tierra
y no sé qué hacer
La piel se eriza con el frescor del viento
Brisa salada me salpica, me perfuma por dentro
El corazón se aquieta, se deleita y
Se desnuda, sin reparo alguno
Al calor del sol radiante que me deslumbra
Cierro los ojos y todo es luz
Después de un rato abro los ojos
y no sé qué hacer
Voy hacia adentro
Tensiones, contracturas, bloqueos
Joyas sensoriales, promesas escondidas
Siempre al acecho de algún resquicio
Por el que escapar
Percibo el grito, el dolor se muestra
Y lo sigo hasta los confines de la ola que vibrante
Se despliega por todos los cuerpos a los que el sentir me lleva
Pierdo la noción del tiempo y permanezco,
Puro espacio, sin esfuerzo,
Sin intención alguna..
Después de un rato vuelvo
y no sé qué hacer
Cojo papel y lápiz
Garabateo a trompicones en el blanco de la hoja
Buscando lo que no encuentro
Encontrándome, no sé dónde, me entretengo
Juego con las palabras y los conceptos
Por la pura costumbre
De no sé qué
Me rindo, por fin, a la evidencia
En brazos de la incertidumbre me abandono
Invito a la angustia a yacer a mi vera
Abrazo el miedo como si fuera un amante y
Tiemblo hasta sentir que el alma se me congela
El susto me afloja y me hundo, desaparezco
En un silencio en el que todo se revela
Y, por fin, sé.
……-……
Bendigo los años y sus huellas
Surcos en la carne, en el alma, estelas
Generoso, el tiempo, nada ha dejado por hacer
Mi vida semeja un lago quieto en el que flota
Un loto abierto a punto de deshojarse y perecer
Entonces, descubro
No, no, recuerdo
Que puedo ver con ojos recién nacidos
Contemplar el mundo como por primera vez y mirar..
Mirar sin medida y sin descanso
Mirar desde la ventana de mi cuarto y
Contemplar
La quietud, el silencio, el espacio, la luz
Mirar el azul del cielo, el blanco de las nubes,
El paso fugaz de algunas aves, los verdes del follaje y
Escuchar
El viento, risas, graznidos y súbitos, inesperados
Trinos melodiosos que endulzan el corazón
Como la miel la boca y
Sentir
En el alma el dulzor del canto
En el cuerpo el ulular del viento, la sal, el sol, el loto abierto
Sentirlos por dentro, saborear la sensación y
Ser cada momento la hondura de esa paz
–rara alegría sin causa, molicie pura–
Y gozar
De la dolce far-niente
y sólo Ser
«Hay una gran diferencia entre sentirse solo y la soledad. Sentirse solo es sentir la ausencia del otro. La soledad es la presencia de uno mismo, una presencia tan poderosa que puedes llenar todo el universo, no hay necesidad de nadie.»
Osho