LAS HERIDAS Y LA LUZ


No cabe duda

Es por las heridas 

Por donde nos entra la luz

Alumbra el dolor escondido 

Y vemos y sentimos lo que nunca

Hemos querido ver y, menos aún, sentir.

Pero ahí está y no queda más remedio

Que apechugar y dar gracias

A la luz que nos penetra 

Lloramos a mares, sin saber si de alegría 

O por el sufrimiento que nos ocasiona recodar 

Revivir lo negado y soltar el peso de las sombras 

Y las amarguras que nos impiden

Avanzar por el camino que creíamos 

Que nos conduciría a la felicidad


El chasco es colosal pero así es la vida

Antes de llegar al imaginado nirvana, antes 

De que nuestros sueños se hagan realidad

Está La Verdad

Y no hay manera de esquivar

Las noches oscuras, las lentas, difíciles

Dolorosas y temibles agonías que nos esperan 

Porque ego no va a soltar por mucho que nos esforcemos 

Ego cumple con su destino: luchar a muerte 

Por mantener su vida, controlar su destino e intentar ser feliz

Todo vale cuando la muerte se presiente o imagina

Incontables e indiscutibles son las razones 

para no renunciar, pero no sirven de nada 

Solo si la rendición es total y nos entregamos.. no sabemos a qué

La luz podrá seguir su camino y alumbrar lo que las heridas esconden. 

Un vacío sin fondo, sin nombre, sin límite alguno.. 

A saber, La Verdad.


En palabras de Eckhart: «Ahí donde terminan el conocimiento y anhelo, 

Ahí está oscuro, ahí luce Dios».