PSIQUE 1

«De lo que el alma es, en su fondo, de eso nadie sabe nada»

Maestro Eckhart 



Voy jugar con la palabra Psique

La incognoscible y misteriosa ..Alma..

¿El alma del mundo, el alma de todos, la tuya, la mía..?

Inexistente al parecer, hoy, en nuestro planeta

A pesar de que llora y reclama a gritos

Poco o nada sabemos del ella

Porqué preocuparnos por esa desconocida ..

De la fantasmal llamita a la que llamamos Alma 

Y que suponemos que algún día se elevará y 

Nos conducirá… ¿al cielo?


Alma no es sino una palabra bonita

Una más, pero.., ¿qué significa..? 

Eso ya es otra historia. Solo una puede llegar a saberlo 

Solo yo puedo saber qué pienso cuando siento el alma -si la siento-

Solo a solas y en silencio se puede sentir

Pero voy compartir contigo algunas ideas, meras sugerencias..


1.

Como el agua

Así de delicada y sensible es el alma 

Transparente, neutra, casi milagrosa

Un espejo mágico que capta, replica nuestro interior y

Limpia, naturalmente, sin juicio alguno, nos refleja

El agua, bendita sea, a todo da vida y bienestar, 

hondura, frescura y verdad. Emocional, caprichosa, 

saltarina y siempre bella. Lago, océano, vapor, nieve o hielo, 

llovizna o tormenta. Lágrima, manantial, riachuelo 

o imponente cascada que corre por nuestras venas 

y nos nutre o envenena. El fluir de las aguas 

-y las emociones- ha de respetarse 

Se tornan temibles cuando se las aprisiona

Sucias nos ciegan, nos ahogan y desconsuelan

Cuando por fin estallan, son olas gigantes, tsunamis 

Anegan, ahogan, lo pudren y lo destruyen todo

El alma, -como agua- fluye naturalmente, su manera

Indiferente, poderosa y perseverante recorre el cuerpo de la tierra 

No hay roca que sobreviva a sus embestidas

Ni cuerpo que resista los ríos de barro, las aguas tóxicas 

Que nos enferman y, lo mismo que las emociones reprimidas

convierten la vida -interior- en un lodazal

Pero la basura en las aguas que nutren la tierra, los ríos

lagos y mares contaminados amenazan toda forma de vida 

El agua, como el alma, ha de ser pura 

Y estar siempre limpia de todo mal.


2.

Como fuego 

El alma es feroz y apasionada

Abrasa todo y lo consume a la vez se consume 

A sí misma en ese fuego. Ella y lo que toca

Acaba en abono para la tierra

Porque no importa si quema por dentro 

(y la rabia nos ciega, el deseo se aviva y ardemos

ansiosos de poseer al otro o acabar con él..

Ah, pero, si la distancia es la justa y cálida la luz 

que nos alumbra, la compasión aflora y se desborda ..)

O quema ahí fuera, llanuras, bosques, ciudades enteras

El fuego es un aliado tan precioso como peligroso

Grato, eficaz y terrible o bondadoso

Elimina, limpia, lo purifica todo pero, si aprieta

La sed nos atormenta, la sequía se adueña, los incendios 

Se extienden, calcinan la tierra y las olas de calor

siegan la vida de miles de personas

El fuego puede con todo pero cuando nada queda por quemar 

Se apaga y, calladamente, se cuela en el suelo o viaja

con el viento y alimenta los mares y otros lares de la tierra

Surgirán flores, frutos, semillas, alegrías y gratitud

Es increíble la energía y la belleza que el calor nos brinda

Y si es un fuego dulce el que nos abraza, como el sol en invierno

O un fuego domesticado, una hoguera, una chimenea o un amante

¡Ah! Entonces su calor y su luz son una maravilla

Reconfortan, dan vida, calidez, intimidad, ternura

Y enorme placer 

 

3. 

Escurridiza como el viento

El alma es aire y, sin ella, nada existiría

Esencial aunque inapreciable 

Está presente siempre y siempre disponible

Para que inhalemos ese don del cielo

Que nos mantiene vivos. Etérea, aérea e invisible

El alma es una bendición.., en movimiento 

Un viento continuo que no para quieto

Un ir y venir constante que agita, tortura la mente

Y ráfagas de angustia, puñaladas en el pecho 

Nos impiden respirar. El miedo a morir acecha

Y acudimos, paranoicos, a calmarnos como sea.. 

Se aquieta y nos serenamos, la mente se distrae y

Vuelve una paz.., incierta, porque volverá a soplar

Cuando se encoleriza y bufa con fuerza, arrasa 

A su paso el mundo tiembla y se estremece o se derrumba

Huracanes, ciclones, tornados azotan la tierra 

Y la mente se pierde en la locura que la aterra 

O, si ego se super.infla y se fascina con alguna “misión divina”..

¡Que el cielo nos asista! Porque cuando los pensamientos 

Se desatan y soplan furiosos nos volvemos locos 

Pero el caos nos enseña y aprendemos del sufrimiento 

A mantener la mente quieta, a eso que llaman meditar

Porque el alma, ella sola, es heroica, resiste las tormentas 

Sin inmutarse, observa el caos sin implicarse y 

Respira como si nada, como si todo le diera igual


4. 

Porque la que sufre es la tierra

Dicen las tradiciones que el alma no es tierra

Está enterrada, eso es cierto, en lo más profundo 

De lo que llamamos vida, en el instinto de supervivencia

En el cerebro reptiliano, en la médula de nuestros huesos 

En las entrañas del planeta, en la raíz de todo 

Lo que puebla y embellece la vida

En las rocas, los desiertos y los picos más altos 

En los vientos y en las cenizas en las que todo acaba: polvo al polvo

Porque solo la muerte posibilita que la vida vuelva a surgir

Y el alma, prisionera en la materia, hace lo mismo

-El alma es vida y no muere nunca, pero dormita-

De tanto en tanto tiembla o erupciona, vomita lava y 

Ríos de fuego nos advierten del poder oculto 

En las viseras de la madre tierra

Enterrada, -pero siempre viva- espera sin esperanzas

Tranquila, confiada, como cualquier semilla aguarda 

Silenciosa las condiciones propicias para sacudirnos con un terremoto 

O, para sorprendernos.. y, en primavera, un puntito verde 

Asoma entre las fisuras del magma y

La vida, vuelve a florecer


5. 

Pero el alma, cuando se expone realmente

A sí misma, no es nadie, no es nada.. 

Solo el Espacio en el que todo ocurre

El agua fluye y bendice la tierra. Los pensamientos

Viajan como las nubes y adoptan diversos colores

El fuego enciende ilusiones o ardientes pasiones

Todo tiene lugar en esa nada impoluta 

Luminosa, a veces, otras, oscura y quieta

Y es ahí, sola y desnuda, ante la inmensidad 

Que ese espejo refleja.., donde, Psique, no siendo nada... 

Es luz y oscuridad, agua, aire, fuego y la tierra 

Donde sufre y espera, paciente, silenciosa

Que recobremos la conciencia de lo que somos en esencia: 

Un espacio ilimitado, incomprensible e innombrable 

Que rebosa Belleza, Bondad y Verdad 


El alma no querría nunca abandonar

La calidez exquisita de esa experiencia y volver 

Al cuerpo que la retiene y la mantiene viva.. 

Llora y desagua. Arde, quema y se apaga

Sopla, resopla y conserva la vida pero

Suspira por elevarse, adentrarse o, lo que sea

A fin de encontrarse, otra vez vacía..,

Infinita, innombrable.., más semejante .. ¿a dios? 



Incluyo este breve texto que escribió mi nieta Olivia Rubert a los 18 o 19 años porque creo que es un bello testimonio, claro y sencillo, de un inesperado primer vislumbre, de sentir y mirar el mundo, a los otros y a una misma, desde los ojos del alma. Y, consecuentemente, de la natural gratitud que se experimenta, cuando nos damos cuenta, del valor indecible de lo que hemos aprendido, a pesar de lo mal que lo hayamos pasado.



«Arturo Graf, profesor poeta y filósofo del siglo XIX dijo que:

«Las grandes elevaciones del alma no son posibles sino en la soledad y en el silencio.»


Hace aproximadamente 5 años me operaron de la mandíbula. El tipo de post operatorio que me esperaba eran 2 meses con la boca cerrada con clavos, alimentación a través de sonda y comunicación mediante gestos y por escrito.

Dicho así parece y es un proceso duro y pesado pero si no me hubieran operado, jamás habría aprendido lo que aprendi durante estos dos meses. Aprendí a apreciar a mi familia y mis amigos, fijándome en los detalles que hacían por mí en el día a día. Básicamente a darme cuenta de que a veces poco significa mucho...

Recuerdo que tenía una especie de sensación de poder psicológico porque sabía perfectamente lo que pensaba la gente que me rodeaba en cada momento, lo que sentía, lo que ocultaba. Y este "poder" no me surgió únicamente con los demás, sino que también conmigo misma. Empecé a sentir, a ver cosas en mí que nunca antes había visto. Como ya sabréis los que me conocéis, soy una persona muy extrovertida, alegre, e incluso algunas veces mis amigos me decían que era una persona poco sentimental en el sentido de que en situaciones difíciles que había pasado nunca me habían visto derrumbarme.

Bien pues durante el post operatorio empecé a darme cuenta de que había muchas cosas de mí que los demás e incluso yo desconocía. De hecho recuerdo que al final del proceso sentía miedo. Miedo por no volver a ser esa persona extrovertida y alegre que era antes. Era una sensación un poco extraña porque me gustaba mucho lo que había aprendido de mí pero tampoco quería perder mi esencia.

Finalmente cuando ya pude empezar a hablar, todo volvió a ser como antes pero algo muy positivo había cambiado en mí. Fue un viaje a mi interior que me ha sido muy útil ya que ha supuesto un punto de reflexión e introspección, que me ha permitido completarme como persona. Y es que las grandes elevaciones del alma no son posibles sino en la soledad y en el silencio.»



Alma, Verdadera Naturaleza, Vacío, Consciencia o Esencia son palabras que hablan de lo mismo y, por eso, cuando Olivia, comprensible, honestamente, reconoce que siente miedo de perder su esencia, le envié el siguiente texto de A.H. Almaas: 



«Es verdad que la esencia es una sustancia, pero no una sustancia inerte. Se trata de una sustancia que en sí misma es vida, conciencia y existencia. Tomemos el agua clara, por ejemplo. Imaginemos que este agua es auto-consciente, que cada molécula es consciente de sí misma y de su propia energía y capacidad de reacción. Imagine ahora que usted es esta sustancia consciente, el agua. Esto se acerca a una experiencia de la sustancia de la esencia. Naturalmente es difícil de imaginar para quien no la conoce. Y la experiencia esencial es mucho más que esto. No es que tenga la cualidad de la existencia; es la existencia. No es amable, es amor. No es alegre, es alegría. No es verdadera, es la verdad.

La cualidad que posee la esencia de estar viva pertenece a un orden diferente al del cuerpo. El cuerpo está vivo, pero la esencia es la vida misma. (..) vida y existencia son lo más vivo, lo más íntimo, rico, profundo emocionante y conmovedor que hay en nuestro interior. (..) y la experiencia tiene tal profundidad, riqueza, realidad, significado e impacto en nuestras mentes, que algunas personas sufren vértigo, incapaces de asumir esa vivencia. (..) No se experimenta como algo ajeno, distante o neutro, un objeto físico o una idea. No, lo experimentamos como lo que más íntimamente somos. Nuestra naturaleza más profunda, el núcleo más precioso. Nuestro significado, nuestra naturaleza, nuestra identidad. Es lo que mueve nuestros corazones, ilumina nuestras mentes y, tan cercano, que tan solo el propio corazón puede conocerlo.. Es nuestra realidad, nuestra verdad, el único alimento de nuestra vida. Es la verdadera sustancia de la verdad, el secreto más interno de todas las verdades. Es lo más precioso de la existencia. 

La sustancia de la esencia es tan hermosa y magnífica que ninguna imaginación puede concebir su belleza y ninguna poesía es capaz de expresar su esplendor. La manera en que nos conmueve y enseña está más allá de los sueños e imaginaciones más intrépidas de la humanidad. Sus potencialidades son asombrosas, su creatividad no tiene límites, su profundidad ni tiene fin y su inteligencia es ilimitada. Es una maravilla más allá de todos los milagros. Es nuestra verdadera naturaleza, nuestra verdadera identidad..»

El vacío es la experiencia de uno mismo, de la propia esencia, una experiencia de expansión, amplitud, de apertura y de infinitud. La mente ya no está sujeta a los rígidos límites de la auto-imagen de la personalidad. Su efecto en la percepción consiste en ver las cosas como son, sin distorsiones.»



  Y las bellas palabras de Almaas, en su libro La Esencia, continuan revelándonos más acerca de la esencia pero, también nos explica, por ejemplo, porque, naturalmente, nos identificamos con la personalidad y perdemos ese contacto íntimo con el alma que somos. Su libro es una delicia estudiarlo, una ayuda colosal. Y la analogía que hace de la esencia con el agua es tan clara como sugerente y eso me animó a citarlo aquí. Pero otra, claro, muy diferente, es la experiencia del alma en fuego. La del aire es una “locura”, buena o mala según como sople el viento y en qué dirección. Pero del alma en la tierra, mejor no hablemos. Lo estamos viendo, viviendo, sufriendo y constatando que es necesario buscar otros espacios, pero no ahí fuera conquistando la luna o Marte -lo que nos hace sentirnos, creernos, muy poderosos- sino dentro, -en la soledad y el silencio, como lo diría Olivia-, en el inmenso espacio claro, vacío y silencioso en el que el alma mora… Y, por ahora, ahí, dentro, el alma del mundo llora..