PSIQUE 2
“Mujer es el nombre más noble que se puede atribuir al alma”
Eckhart
La idea de que Mujer es el nombre más noble
Que se puede atribuir a.. ese espacio vacío, al desierto,
Al enigma, a la chispa divina que, como la Naturaleza
Por mucho que la estudiemos y/o la destruyamos
Sigue estando viva y generando vida
Igual que lo hace ..La Mujer..,
El genero, el símbolo, el concepto y lo que significan..
Porque La Mujer no son las mujeres..,
.. que hace siglos que son víctimas de leyes masculinas y,
Por lo tanto, violadas, asesinadas, perseguidas, acusadas y acosadas
De incontables maneras. Todo vale con tal de que el amo
mantenga la supremacía y su buena conciencia
Hoy, 8 de marzo de 2026.. ¡ Ni una más !
gritan por todo México y, por todo el mundo: Basta de feminicidios.
Pero a las que gritan las apresan, amenazan y torturan
A las víctimas las avergüenzan y culpabilizan
Los asesinos son ignorados por los encargados de hacer justicia
Cómplices que se protegen entre ellos igual que lo han hecho
las instituciones más poderosas revestidas siempre
de necesarias, decentes, generosas y prestigiosas..
Están por todas partes, en los barrios bajos y en las altas esferas
En el vaticano y la onu, entre los más ricos y los famosos
En los siempre bien intencionados políticos, los gobernantes
No importa si se auto-proclaman liberales o retrógrados
Se protegen, ocultan o se disculpan y justifican
Bajo el convencimiento de qué..? De que así somos los .. hombres?
Manadas de Neandertales se enorgullecen violando niñas
Los jefes abusan y humillan antes de conceder sus favores
Los millonarios juegan y martirizan lo que consideran suyo
porque lo han comprado. Los curas violan a niños indefensos
-La iglesia no se ocupa nunca de sus propios pecados-
Mafias raptan y venden a jovencitas ilusas a proxenetas
que harán de ellas sus esclavas. Y los talibanes, bestias
prehistóricas, no saben qué son si no someten y humillan a sus mujeres
(no se sabe ningún animal que trate así a las hembras de su propia especie..
Tal vez los vegetales..¿?)
La lista sería interminable..
Vayamos al cada día, a los pobres tipos -que no son nadie-
pero que antes de perder su.., no digamos qué
Asesinan a la novia, a la esposa, a la madre y
para más inri, a sus propios hijos.. para sentirse.. ¿qué?
Cielos, que mal sienta escribir todo esto.
La injusticia entre los sexos es flagrante, sangrante
y cada día más patente y dañina. Estilos diferentes,
Justificaciones irracionales, creencias inconscientes o explicitas
Bendecidas por algún supuesto dios.. -masculino, claro-
El mal está presente en todas partes, en todos los países
En todos los lugares, en todas las relaciones y en todos hogares
Escondido, disimulado o autorizado pero está aquí..
Y Dios! Qué impotencia, qué difícil hacerles ver..!
Porque la ceguera de esos hombres es la ceguera
que padecen de sí mismos.. Los machotes que abusan
Violan, matan y se felicitan, no se ven como lo que son:
Animales, infra humanos, grotescos enfermos mentales
psicópatas, narcisistas perversos enamorados de sí mismos y
dispuestos a demostrarle al mundo -y, en prime lugar, a ellas-
¡Quién manda aquí!
Y se entiende que Hombre no sea la palabra adecuada
Para nombrar a Psique, el aspecto más sensible y delicado
La chispa inteligente, la razón divina, la Bondad natural, innata
Que se yace en el corazón del ser humano y que las mujeres
-afortunadamente- representamos y.., así nos va..
Y sí, estamos en medio de muchas guerras
Impotentes ante los desastres que se avecinan
Estamos en manos de gorilas de circo
Pero armados hasta los dientes y votados por millones
de devotos creyentes que los siguen y veneran
Convenidos de que los “salvarán”.. ¿de qué?
La corrupción es la pandemia más grave que padece
El planeta pero la ignoramos, nos hacemos a ella
porque.., ¿Dónde están, existen, acaso “los buenos”?
El mundo está, otra vez, patas arriba
Los valores, las virtudes, la honestidad, la bondad
La nobleza y la inteligencia brillan por su ausencia y,
Sin ellas, reina la oscuridad
Todo está en vilo sí, pero la raíz de todos los males y
todas las guerras es la que libran los hombres contra sí mismos:
contra su Mujer.. Temerosos de perder su.. poder, privilegios, hombría, razón.?
No pueden verse a sí mismos y aceptar que la ternura,
la vulnerabilidad, la sensibilidad, la paciencia y la compasión
Sean también suyas.. y no lacras femeninas de las aprovecharse
A su conveniencia y placer
Cómo podemos esperar que cesen las guerras
Cuando La Mujer, -el nombre mas noble que se puede dar al Alma-
Nos es desconocida, ignoramos su existencia y
No solo no la escuchamos y respetamos
Sino todo lo contrario
Y no es La Mujer, sino las mujeres las que se despiertan
Y lloran, gritan y reclaman y luchan, cada cual a su manera
Pero no acuden a las armas, no devuelven los golpes
Por ahora, resistimos como podemos y aprendemos
Y nos defendemos de los hombres, nuestros hijos..
…porque no hay hombre que no sea hijo -aunque desalmado-
de alguna mujer
******
Este escrito no es un poema, es un grito. Es el grito de todas las mujeres y, en mi caso, la expresión de un dolor que esconde una tristeza inexpresable, una tristeza de la que nunca he querido hablar o tratar abiertamente porque sé que es irremediable y que, quejarse, gritar o luchar, cada cual como pueda o quiera, sirve, claro, pero no soluciona nada porque, de hecho, esa tristeza está presente en todo ser humano, -aunque muy al fondo y muy inteligentemente reprimida-. Diría, simplificando mucho, que es una mezcla de la ira y la impotencia ante el hecho de que el mundo, mi vida, el, ella o cualquier otro.., no es como Yo querría. O sea, como yo creo..que debería de ser.?
Pero este escrito es un grito “feminista”, es decir, el grito del dolor que sufrimos las mujeres, todas y desde siempre, pero también de la tristeza inexpresable que subyace a ese dolor. Es la sensación de impotencia la que convierte mi grito, y cualquier otro, en un granito de arena en medio de un desierto que no parece tener fin. Porque eso ha sido, es y será así. Y no se trata de justicia o injusticia, de nosotras, las “buenas” y ellos los “verdugos”, se trata de que la Naturaleza, como podemos comprobar en todas sus manifestaciones, es así. El pez grande se come al chico, el león a las gacelas y, hegeliana o metafóricamente hablando, los amos a sus esclavos, o sea, los hombres a las mujeres porque las ven como inferiores. Y está claro que mientras los seres humanos sigamos siendo más naturalmente animales que humanos, la cosa va así. Si tener pene, la fuerza bruta o el llamado “poder” -que tanto se admira y reverencia en este mundo- se mide por la cantidad de dinero, el estatus, el color de la piel, el éxito, la fama, tonterías de esas, o el mito de algún dios masculino que asegura que los hombres son los.. ¿qué? ¿los buenos, los fuertes, los que pueden y tienen derecho sobre los otros.., los malos, los débiles, las mujeres.? Las cosas seguirán cambiando, mejorando, sí, pero no se resolverán jamás.
Es un salto evolutivo inmenso y tomará no se sabe cuanto tiempo, antes de que los Neardentales, por así decir, lleguen a ser homo-sapiens.. Porque pretendemos ser todos iguales pero no podemos negar la enorme cantidad de años, y lecciones de vida que diferencian, por ejemplo, a un Taliban o un violador cualquiera, de lo que -por abreviar y no mencionar nombres- podríamos llamar un ser humano noble. ¿Qué sería eso, qué imaginamos que es un homo-sapiens...? Otra vez, para no perderme en especulaciones, diría simplemente que un “ser sapiens” es el que actúa desde la razón y no desde sus instintos más bajos. Conoce el valor, el poder de las palabras y las cuida y honra. No miente, no manipula, no las utiliza en beneficio propio y no las ensucia cada vez que abre la boca para insultar al otro. Actúa desde principios morales, no impuestos, sino naturales, virtudes que ha desarrollado -seguramente a lo largo de muchas vidas y todo tipo de experiencias- y, ahora, son suyas, forman parte de ella o él. Y no como obligaciones, sino como expresiones naturales de la bondad inherente que brota de su interior o sea, de eso que llamamos alma, Psique o Mujer.
No quiero extenderme, el tema es espinoso, doloroso e interminable. Me remitiría, como ejemplos, a Margarita Porete, Eckhardt, Spinoza, Einstein… A seres humanos que han dado testimonio de lo que los seres sapiens, pueden llegar a ser. Algo que parece olvidado y que sin duda hoy no tendría ningún éxito en las redes. El progreso científico ha borrado el rastro de cualquier noción noble, justa, verdadera, de cualquier valor o ideal que nos recuerde algo que valga la pena, algo a lo que aspirar además de lo que ya tenemos, -al menos en el llamado primer mundo- comodidad, seguridad y grandes oportunidades para lograr lo que sea.
He dicho tenemos pero, todo se tambalea, el pánico cunde en los mercados financieros a la vez que alimenta a millonarios y empobrece y aterra a los más necesitados. La historia se repite y los gorilas, jefes de estado o de mafias, compañeros de trabajo, devotos de todas las religiones, parejas celosas, maridos resentidos, todos ellos, abusadores, depredadores despiadados, campan a sus anchas.. en lugar de estar donde deberían, en psiquiátricos, zoológicos o prisiones ya que no existen aún los “parvularios” donde educarlos y ayudarlos a crecer.
Los que se “hinchan a razones pero avanzan a paso de caracol” dice Margarita Porete. “El hombre exterior” que ni siquiera sospecha que exista una vida interior, Eckhart. El “vulgo” de Spinoza que no se refiere al pueblo llano no educado, sino a los encumbrados en la sinagoga, en los altos cargos en la política, a los eruditos petulantes, ignorantes de su ignorancia y que encima, se jactan y vanaglorian.. Y eso tomará muchos años, siglos, tal vez, en cambiar entre los hombres.
Las mujeres, en ese terreno, llevamos ventaja. Hace años, pocos, pero fructíferos, que nos ocupamos de nosotras mismas. -No todas, por supuesto, lo mismo que no todos los hombres son iguales- Pero, las llamadas “feministas” estamos en ello. Aceptamos nuestras carencias y nos hacemos cargo, nos desprendemos de los patrones que nos inculcaron nuestras madres, nos reconciliamos unas con otras y no nos importa el estatus, la nacionalidad, el color de la piel o las creencias porque todas nos reconocemos iguales -igualmente maltratadas- por el simple hecho de ser mujeres. Ese reconocimiento nos une.
Gozamos, además, por lo general, de una gran ventaja, podemos llorar y llorar y llorar. Llorar a solas y escondidas o juntas y abrazadas. Llorando el sufrimiento aflora y fluye, no desaparece, claro, pero se afloja y podemos comprenderlo y aceptarlo hasta cierto punto lo cual nos da fortaleza. Los hombres, en cambio, se blindan en muros de acero, sufren, sin saberlo, encerrados en sí mismos y se defienden y agreden los unos a los otros y, claro, muy especialmente a los más débiles, a los pobres, a los indefensos y a las mujeres. Creo que Kubler Ross decía que si los hombres pudieran llorar, cada cual lo suyo, cabría la posibilidad de pensar en la paz. Eckhart afirma que «si el hombre fuera solo virgen, no daría nunca fruto, para ser fecundo es necesario que sea mujer. (..) la fecundidad no es más que la gratitud del don, (..) y es así como el espíritu se hace mujer en la gratitud..» Me pregunto cuántos hombres -o mujeres- pueden entender esas palabras, palabras que, sin decirlo, porque es inefable, aluden al misterioso don que se esconde -no en las mujeres- sino en Lo Femenino.
Este 8 de marzo es una sola voz la que grita en la calles y exige nuestros derechos. Ese despertar de miles, millones de mujeres en todo el mundo, proviene, como sabemos, de las pioneras; mujeres valientes, almas heroicas, que lucharon y/o se sacrificaron para que hoy, muchas de nosotras, estemos donde estamos. Hacerse feminista ha sido, y es, un recorrido largo, humilde y cotidiano; exige tomar conciencia de dónde nos encontramos y el coraje de aceptar que depende de nosotras el salir de ahí. Es un trabajo interno difícil, lento y doloroso pero imprescindible para poder evolucionar y seguir creciendo como seres humanos. En eso venimos trabajándonos las mujeres, nos escuchamos, nos comprendemos y nos ayudamos unas a otras. ¿Cuándo lo harán ellos? ¿Cuándo los “Importantes o triunfadores” podrán reconocerse enfermos lo mismo que los supuestamente, “pobres ignorantes”. ¿Cuándo tomarán conciencia de que padecen, comparten, los mismos patrones mentales y, cuándo podrán reunir el coraje para ocuparse, primero de sí mismos y luego de otros hombres? Porque eso es lo que las mujeres venimos haciendo; aceptamos que depende de nosotras, reconocemos los patrones de dependencia que nos condicionan, la necesidad enfermiza de sentirnos amadas, elegidas, por cualquiera.., y, siempre dispuestas a pagar por ese “favor”. ¿Cuándo podrán ellos reconocer su necesidad patológica de creerse superiores y, por lo tanto, con el derecho de afirmar y ejercer esa supuesta “superioridad” contra “el sexo débil”?
Preguntas sin respuesta, al menos de manera colectiva, consciente, eficiente y deliberada. Es cierto que los reyes, los amos, los poderosos mandamases a lo largo de la historia, no se han ido nunca por su propio pie, ha sido necesario que los otros, el pueblo, los esclavos, las mujeres les planten cara y con paciencia, perseverancia y valor o con las armas y a muerte.., los echen de ahí. Y esa es la guerra que, por debajo de todas las que hoy tienen lugar ahí fuera, está ocurriendo -cotidiana, silenciada, pero flagrante- en todo el mundo, en todos los lugares donde el hombre sigue oprimiendo, sojuzgando, abusando y matando mujeres.
Y esa es la enorme tristeza que subyace la voz, el grito del alma de tantas mujeres; nuestra lucha, aunque salpicada de victorias importantes, será interminable mientras los hombres no evolucionen, dejen de ser tan primitivos y “animales” y se conviertan en seres sapiens, nosotras seguiremos padeciendo y luchando por cambiar esas condiciones. Pero no podemos hacerlo solas y, menos aún, hacerlo por ellos. Solo cabe esperar que algún día ellos se miren en ese espejo y se vean de verdad, que se den cuenta de lo emocionalmente bestias y lo anímicamente horrorosos, dañinos y repelentes que son. Podemos imaginar los años, las vidas y las miles de terapias que podría necesitar un Taliban, por ejemplo, antes poder ver a la mujer -no como un enemigo al que someter, un demonio tentador al que hay que esconder bajo un burka para poder controlarlo y protegerse.. ¿de qué? sino- como lo que es, un pobre ser humano, digámoslo así, lo mismo que él.
Tal vez el movimiento gay y toda la variedad de nuevas identidades sexuales que están de moda, nos muestran cuántos hombres no quieren ser “hombres”, cuantas mujeres ya no los quieren y no se plantean ser madres, o serlo solteras. Los jóvenes no saben muy bien qué quieren pero quieren ser otra cosa que lo que son. Quieren gozar de la libertad para hacer de sí mismos y de sus cuerpos lo que les apetezca. ¿Es ese el concepto que tenemos hoy de libertad? ¿Esta bien, esta mal..? Lo iremos viendo, los cambios se aceleran y no está nada claro que es menos “peor” si seguir avanzando por donde vamos o volver atrás.., pero, ¿a dónde?
La llamada inteligencia del ser humano es asombrosa, que duda cabe, -pero no es sinónimo de madurez- los niños super-dotados son un buen ejemplo, igual que los genios -los niñotes- que se entretienen construyendo robots y redes virtuales adictivas y dañinas pero muy rentables, o drones, misiles, y estrategias… ¿para qué? Para matar mejor, y/o para que ya nadie tenga que hacer ..nada, es decir, para que ya no tengamos ni la necesidad de pensar. Se consulta la IA, se obedece y se disfruta de un paro interminable, mientras los robots sirven -a los que puedan pagarlos- como criados perfectos para cualquier cosa que les pase por mente, lo que sea. Por ejemplo, hoy, a los “heroicos” militares de otros tiempos, les basta con apretar botones, desde sus cómodos despachos, para eliminar a determinadas personas o poblaciones enteras. Esa parece ser la finalidad de lo que hoy nos ofrece el progreso. Y todos estamos en sus manos de modo que.. a progresar se ha dicho!
Y las mujeres.., bueno seguimos peleando, gritando y avanzando pero habitamos el mismo mundo y, si bien hoy, juegan al football, boxean, destacan en todas las ciencias, o llegan a presidentas, aún estamos lejos de ver en qué se diferencian sus actitudes, palabras y acciones de las de los hombres. Porque si el gran logro es que las mujeres sean como los hombres y hagan lo mismo que ellos.., vaya chasco! Claro que hay excepciones. La norma son las excepciones y de ellas se nutren nuestras esperanzas pero, madurar como seres humanos, evolucionar hacia el “ser sapiens”.., me temo que a todos aún nos cae muy lejos.
La ciencia ficción augura -y sus augurios parecen cumplirse- que en un futuro próximo la mujer será la protagonista. Las heroínas de los tebeos en los que hoy se anuncian, -igual que los malos caricaturescos que ya hace tiempo se anunciaban, y que hoy nos gobiernan- serán y actuarán como los hombres, de modo que la ambición y las guerras seguirán igual. Aunque, tal vez, a la inversa.
Yo me alegro de estar de salida y ahorrarme el mal trago que tenemos por delante. No me despido con “pensamientos positivos” que no sirven para nada, sino con confianza en El Gran Misterio, Dios, o La Naturaleza y sus leyes inapelables.., es decir, con Spinoza.