Una hermosa tarde
«Vivir sin cabeza es sobrecogedor!
Por fin la diáfana revelación de que lo
perfectamente obvio, es maravilloso!»
Douglas E Harding
Una hermosa tarde
Una hermosa tarde de verano
Una bandada de aves cruza el cielo
Negras contra la claridad dorada
Raudas en la quietud.., se han ido
No queda huella en el cielo
No queda nada ahí fuera
Queda en mis ojos la dulce sensación de un sueño
La respiración se expande y ralentiza
A la vez que el cuerpo se afloja y, sin saber porqué
En las comisuras del mi alma se dibuja
Una sonrisa.. ¿Será de felicidad?
La efímera visión de la belleza es como un rayo
Elimina la razón de un fogonazo y, sin cabeza,
La luz nos penetra y desnuda al corazón que
Indefenso, vulnerable, tierno y confundido
No puede comprende lo qué le pasa
Tan desbordado y amante, como vacío y anhelante
Tan dulcemente cautivo de la efímera visión que ha vislumbrado..,
Que cree haber visto a Dios y clama, desesperado, por las palabras
Con que evocar, invocar, nombrar la huella
Que las aves, a su paso por el cielo,
Han dejado en su interior
Silenciosa el alma eleva una plegaria
Que los pensamientos que cruzan por la mente
Desaparezcan, como las aves, sin dejar huella
Pero que el corazón se quede por siempre prendado
De la efímera visión de la Belleza
Que una hermosa tarde de verano
Lo enamoró.