II.II. A Pema Chodrön

 A Pema Chodrön


Recurro a las palabras 

–paradójico, sin duda y sin sentido–

A las mismas de siempre

Y, ¿Para qué? ¿Quién busca, qué quiere y por qué?

¿Quién abre la boca, emite una queja y pregunta, qué?

El silencio me acosa y el alma me susurra cualquier cosa

Qué sé yo que es esa cosa que me obliga

A decir lo que no sé, no sé a quién, ni para qué.

Pero recurro a las palabras..

Algo con lo que alinear el velamen del alma a la deriva

Algo que llevarme a la boca y volver a saborear la vida

Algo que llene el vacío y aniquile el tiempo 

Cuando todo se derrumba y nada 

–que no sean palabras– queda

Las palabras son huecas y nunca –del todo– verdaderas

Evocan, ocultan, sugieren, provocan, inspiran..

Pero nunca dicen la verdad 

Y solo Eso importa. 


Las palabras de Pema son otra cosa 

Rocío del alba en el alma reseca

Viento que barre el polvo y trae la lluvia

Agua que limpia, lo aclara todo y alivia 

Refresca el corazón endurecido y nos ayuda a ver

Cómo y por qué somos tan miedosos, belicosos y poco compasivos

Palabras que nos alumbran pero no con truquillos

Señalan un recorrido agreste, solitario y lleno de desafíos


Pema nos toma de la mano

Su amor se nos contagia y sus palabras tan certeras

Como bondadosas nos devuelven la consciencia y el coraje  

De sabernos vida que habita un cuerpo magullado

Limitado, vulnerable y aterrado, desde que vino al mundo,

Por ser mortal. Un cuerpo necesitado, no de más cosas 

Sino de paciencia y comprensión

Pema se dirige a él, lo tranquiliza y consuela 

Sus palabras cual susurros nos llegan 

poquito a poco, de uno en uno, a la cabeza y

Ahí, entre los pensamientos oscuros y repetitivos 

–llamados “negativos” por tóxicos y gratuitos–

Abren espacios.! Ráfagas de claridad nos permiten ver..

Ver y sentir en serio las emociones que tanto tememos

Ver y analizar los pensamientos que nos hacen daño

Ver de dónde vienen, dónde ocurren y porqué nos los creemos 

Y ver, con suerte, o entrever, al menos, a.. ¿quién los ve?



Cuando esa luz alcanza el tuétano del alma

–por así decir– comprendemos que

Cuando todo se derrumba

Es una ocasión preciosa de iniciar un camino

Que no sabemos cuándo pero que nos llevará,

Sin duda alguna, a Eso. A lo que realmente importa.




(Hoy a pesar de la IA y demás maravillas tecnológicas –o quizá gracias a todo ello– el mundo se derrumba y ahí estamos todos de modo que..)