MAESTRO ECKHART
«Saulo se levantó del suelo y con los ojos abiertos nada veía»
Eckhart da cuatro sentidos a esa frase:
1) Él nada veía y eso era Dios.
2) En todas las cosas nada veía sino a Dios.
3) Con los ojos abiertos nada veía y esa nada era Dios.
4) Al ver a Dios veía todas las cosas como nada.
Maestro Eckhart
I.
Con el Maestro Eckhart en la cabeza
Con los frutos de la nada aún sin digerir
Atorados sus sermones en la garganta pero..
Alborotada el alma, deslumbrada por su luz
Voy a aventurar unas palabras
Perdóneseme la osadía, la culpa es del Maestro
Que me instiga y me obliga a agradecer
Quiero agradecer la nada con que Eckhart
Alumbra como nadie las tinieblas
Esa luz invisible que llamamos Dios
Quiero agradecer la audacia con que se nos cuela
En el entendimiento, lo perfora, lo atraviesa
Pero, en el hueco, se queda
Asombrados, seducidos, desarmados
Desprovistos de conceptos, de razones y argumentos
Nos rendimos a la voz que, como un trueno,
Nos resuena dentro y, con cada latido,
Dulce, calladamente, nos advierte:
Solo nada nos acerca a Dios
Quiero agradecer y despedirme
De los esfuerzos y las disciplinas
De todo cuanto he practicado en esta vida
En aras de mejorarme y, no más
A partir de ahora será la nada
Que Eckhart enseña mi único y
Bien hallado Dios.
Gracias una vez más –y ojalá sea para siempre–
Porque digeridos los frutos de la nada
El supuesto saber que hoy ocupa mi cabeza
No la ocupará más
Vaciada el alma y silenciado el corazón
No quedará nada ni nadie
Solo Dios
II.
El deseo, en última instancia
Allá, en su origen, donde es madre
De las innumerables formas en que se manifiesta
No es, en definitiva, sino hambre
Hambre en el alma
Urgencia de alimento inaprensible
Sed de vida eterna y,
por lo tanto,
Desde su nacimiento el deseo
Es absurdo, ciego, perverso e inútil
Solo desea volver y, no al principio,
Sino a antes. A antes del comienzo de los tiempos
A cuando el verbo no se ha enunciado y
Todo es paz, quietud y silencio
Ni hambre ni sed
Solo amor y plenitud inefables
La raíz y la meta del deseo son una misma cosa
El deseo de volver y dejar de ser
Disolvernos y descansar ahí, donde éramos antes
De sentirnos seres finitos, temerosos e insignificantes
Anhelando siempre, incesantemente…algo..
Imposible de alcanzar: felicidad, poder, amor o la inmortalidad
Miles de vueltas a lo largo de miles de vidas
Pero el deseo solo es uno: Es el Deseo volver a
Ser todos Uno
III.
«La búsqueda espiritual es la búsqueda
de Dios por el hombre y del hombre por Dios»
Eckhart
Si la palabra espiritual nos incomoda
Pensemos en la felicidad o la paz que todos deseamos
Eso es fácil
Pero remplazar Dios por la palabra Amor no es posible
Dios no es un amor cualquiera
Dios es un Amor con trampa
Un Amor inalcanzable, innombrable, sin límite o forma alguna
Un Amor que es como si no fuera nada
Pero que abraza la imaginación y la rebasa
Inunda el corazón y lo traspasa
Arrebata el alma, la arrastra allende los cielos y
Cuando vuelve al cuerpo
El alma suspira y suplica.. otra vez.
IV.
Amor requiere del deseo
El deseo requiere de la ausencia y
La ausencia de un vacío por el que dolerse
Y desear
Como el vino de la copa o el viento
De un espacio por el que correr
Amor nos quiere vacíos
Busca anhelos infinitos e insaciables
En los que verterse y
Solo ser Él
V.
Eckhart dice que el entendimiento va muy lejos
Pero que el anhelo va más lejos aún
Y que allende ambos, algo..
Más allá de todas las razones habidas y por haber
Más allá de las ciencias y todos los progresos imaginables
Más allá del tiempo y sus confines
Fuera del espacio, en una dimensión imposible
De entrever, ahí, y solo ahí, la palabra
Dios cobra sentido.
Ese algo duele
Profundiza a la vez que se eleva
Más allá del entendimiento
Allende la imaginación
Esa chispa –como lo llama el Maestro–
Es el único vehículo del que disponemos
Para alcanzar la meta a la que aspiramos
Pero esa chispa es fugaz
Nos alienta y desalienta, nos persigue
Se esconde, nos atrae y se ausenta
Nos atosiga, atormenta y no cesa nunca
En su empeño. Nos mantiene siempre
En la dirección correcta y solo si nos dejamos llevar
Por esa punta de flecha luminosa
Podremos llegar a tener la experiencia y
Saber, de verdad, .. algo del misterio
Que llamamos Dios.
VI.
Eckhart me atraviesa como si fuera una aguja
Y me ata a él. No puedo pensar en otra cosa
Que no sea lo que él llama:
todo, nada, algo, chispa, ciudadela,
desierto, abismo, fondo del alma, Dios..
Meros nombres, todos torpes, incompletos, falsos
Injustos e insignificantes pero, analogones muy convenientes
Para poder hablar. Eso por un lado, por otro,
Eso de lo que no es posible decir nada
Que se acerque, ni analógicamente,
A la verdad.
Pero bastaría con entender que solo son nombres
La trinidad, por ejemplo, es una y siempre la misma
pero tiene, claro, muchos nombres..
Padre, hijo y espíritu santo
Existencia, conciencia y beatitud
Quietud, silencio y espacio
Amor, belleza y verdad
Esencia, naturaleza y energía.
Los tres Kayas del budismo
Brahma, Visnu y Shiva
Vacío, luz y no dos
Todo, nada y ambos
Los 99 nombres de Alá, El Innombrable o,
En palabras de Spinoza, La Substancia Una
Eterna, Inamovible e infinitamente
Misteriosa y Sabia.
Palabras con las que nombramos pero nada
Que podamos alcanzar pensando, nombrando,
Creyendo, adorando, negando o defendiendo
Nada que sea Verdad
Solo la no-mente, dicen los Maestros
Tendrá la experiencia de que Ahora, en Todo y desde Siempre
La Verdad se manifiesta naturalmente
Se ama a sí misma y juega
Se regocija y recrea en la multiplicidad infinita
Que llamamos vida y se esconde o se muestra
–tu escoges–
Como luz o como oscuridad