I.III. UN MOMENTO SOSTENIDO


Es uno de esos momentos sostenidos

–que todos tenemos de vez en cuando–

en los que.., nada.

un lapso nos sobreviene y.., nada  

una se queda ahí, clavada en  nada

en la pura indiferencia, un desierto aburrido

y enervante, un espacio vacío en el que nada ocurre 

nada que merezca un nombre

nada que rescatar, ¿de dónde?

nada que pensar, soñar, creer, evocar o analizar

nada de nada..


De la nada azul en que me encuentro 

emerge una pelusilla, una nube se forma y  

se despierta una idea.. Rauda la voz corre en su ayuda 

y a pesar de que nadie la reclama se prodiga, se desdobla y locuaz 

puebla el silencio con palabras que calman la angustia 

que nada genera. Pero el revuelo no dura 

El ruido, como la llama de una vela expuesta al viento, 

se tambalea y resiste pero al final se apaga 

y la nada que todo lo puede vuelve al poder. 


Nada que me salve de esta apabullante nada  

Nada que me libre de la ausencia de todo…  

… silencio.. escuchándose a si mismo 

un no-sentir denso, fluido, sin conflicto   

un deshacerse lento, inacabable, del tiempo 

en el que nada pasa y nadie  

al fin, se lamenta.

Quedaría, si, una pregunta, 

pero…, ¿a quién?