III.VIII. Inspirar


«Sin nombre es el principio del universo. 

Con nombre es la madre de todas las cosas. 

Su identidad es el misterio. 

En ese misterio se halla la puerta de toda maravilla.»

    Tao Te King



Abd al-Qadir dice:

“Seguimos a lo que esta inspirado y no a lo que queremos”

pero, ¿podemos elegir?

¿Podemos querer algo no inspirado?

Podríamos, acaso, no inspirar cada mañana

Solo abrir los ojos inspiramos la luz del día 

 Por las noches nos inspiran la oscuridad y las estrellas

La inspiración está siempre y, si la voluntad no se opone,

Todo es inspirado, todo es un camino

Claro, trillado, un sendero inequívoco,

Un destino a vivir


Si seguimos lo que nos inspira

Y olvidamos cualquier deseo que no se ciña

A la maravilla de dejarse llevar sin oposición alguna

 Sin ningún otro querer 

Habremos llegado: estaremos en casa

Pero si queremos encontrar nuestro camino

Y negamos lo que nos inspira

Si la voluntad interviene e ignora la inspiración

El camino será cuesta arriba de esfuerzos y desazón


La vida, si nos inspira, inspira una sola cosa

Lo mismo que el capullo se abre y libera su aroma

El universo se expande y libera su inspiración

Todo es fruto de esa inspiración 

Que sigue y seguirá inspirándonos siempre y sin remedio

Porque todo lo que es inspirado es inspirado por...


  ...“un ser inexpresable, vacío y silencioso, libre,

inmutable y solitario.. que se encuentra en todas 

partes y es inagotable..” dice Lao Tse 

Y, a falta de otro nombre, lo llama: Tao


Pero no importa el nombre

 El perfume de una flor

La alborada o la noche oscura

Esa emoción sobrecogedora y dulce

Eso es lo que Importa  

Importa que lo que inspirará a Lao Tse 

Hoy nos continua inspirando y sabemos 

Que esa cosa innombrable que nos inspira

Que ese vacío, inmutable, inagotable y misterioso

No puede ser otra cosa, ni merece otro nombre que:

Amor.



«… Se le llama invisible porque no se le ve. Se le llama inaudible porque no se le oye. Se le llama impalpable porque no se le siente. Estos tres estados son inescrutables y se confunden en uno solo.»          

Tao Te King