III.X. A la espera
Voy a dejarlo aquí…. a la espera
De que el peso de los siglos se desvanezca
y los guerras, las atrocidades y las injusticias
sean agua pasada
Y el alma
Recupere su transparencia, su preciosa capacidad
de reflejar clara, limpia y simplemente
Lo que es
Me quedo quieta…. a la espera
De que los frutos de la ignorancia se desprendan
del patrón que los sustenta y
desnuda, gratuita, la memoria desaparezca
Y el corazón
Recupere su natural apertura
su capacidad de acoger y comprender todo
porque todo es simplemente
Lo que es
Guardo silencio…. a la espera
De que el silencio haga mella
Viento borre los rastros, olvido las huellas
y nada impida nunca que
La vida
Recobre su belleza y reaparezca
Más asombrosa que nunca y encantada
Como siempre, de ser simplemente
Lo que es
Quieta, en silencio y… a la espera
De que la pretensión toque fondo y se pierda
para siempre en la negrura donde todo se libera y
La palabra
Emerja renovada y repita el prodigio de dar vida
Al aliento que desde dentro, desde siempre
y sin descanso nos obliga a nombrar
y bien-decirlo todo
Por así decir
A lo largo de esta larga espera
La esperanza se aleja y la noche oscura
se cruza casi sin darnos cuenta
La razón se marchita como flor vieja
El cuerpo, en su guarida, se encoge, se agrieta
y todo se diluye como escritura en la arena
como nieve en primavera, como niebla que se esfuma
Y nada queda
En desierto yermo
Sola, desnuda y.. a la espera
De que la noche expire en brazos de la aurora
y alma, corazón y vida se re-unan y
La palabra recobre su poder y su pureza
Que su transparencia, su verdad y belleza
Anuncien un amanecer distinto
Un despertar, por fin, con ojos nuevos
Ojos libres de la herrumbre de los siglos
Ojos inocentes que miran sin esperar nada
Ojos que se reconocen los unos en los otros
Espejos, ventanas, conductos, destellos de la
Luz del Alma Una
que, cuando aflora: Vemos
que todo y todos somos uno
Una sola Substancia
–como enseñó Spinoza–
«El ojo con el que veo a Dios es el mismo ojo con el que Dios me ve: mi ojo y el ojo de Dios son un solo ojo, una sola visión, un solo conocer y un solo amar.»
Maestro Eckhart