II.V. Intensidad

A Eric Baret



Cuando la palabra es justa y sin resquicio encaja

Se abre una puerta, algo se suelta, se relaja, y

¡Eureka!

Hay una comprensión

Que descenderá quemando todo a su paso

Hasta alcanzar su meta y ahí,

Alumbrar


Cuando intensidad apareció en mi vida:

Justa, rigurosa y desnuda,

Sin aceites, adornos o aditivos

Sin imaginario o vías de escape

Clara en sí misma y omni-abarcante

Capaz de incluirlo todo se funde con lo que se presenta

Lo abraza, se hace con ello un fuego muy grande

Y quema sin objeciones, duda o reparo alguno

Quema lo que esté por quemar. 


Intensidad pura

Sin causa, sin historia y sin intención

Simplemente intensa

Sin otro nombre que la acompañe o sostenga

Sin nada que la explique o justifique

Sin nadie que la disfrute o padezca

Sin principio, fin o sentido alguno


Nunca nada ya podrá ser demasiado

Ni demasiado bello, ni demasiado bueno,

Injusto, doloroso, peligroso o loco

Todo es, simplemente, intenso

Intenso porque sí, ¿por qué no?

Intenso porque la vida es intensa 

Y verdaderamente desaforada y loca

Cuando se rebasa el límite de lo personal

Y todo se expande sin motivo o finalidad

Vibra, se irradia sin nadie que lo haga 

o lo pueda evitar

Alucinante, excesiva, tremenda, casi insoportable y,

Sin embargo, como a la vida misma, solo

la podemos observar


Cuando la palabra es justa

Y sin resquicio encaja en la confusión

Que, a gritos, la reclama,

Algo se aclara, se abre otra puerta

Y la luz de Eureka

Se cuela como un calorcito

En el corazón


Sería, no gracias, sino Silencio

La palabra justa para agradecer a Eric

la intensidad del ¡Eureka!

Intensa gratitud por la intensidad de sus palabras

Y la intensidad del Silencio con que las acompaña.