II.VI. NISARGADATTA Y San Juan de la cruz
A San Juan de la cruz
Dice NISARGADATTA que debemos emplear la vida en devorar
el miedo a la muerte hasta saciar ese hambre, el ansia de ser.. y,
entonces, averiguar qué pasa. (Si queda alguien para averiguar)
La mente no puede entenderlo
Da vueltas sobre si misma
Se atornilla, se atormenta y duda
No sabe si se impone una renuncia
O se trata, por el contrario,
De aceptar ¿qué?
El ansia de saber quema, arde
Sin tregua en la mente, hiere
Sin respiro al cuerpo, sin piedad
Alimenta la pasión que nos devora y,
Si no fuera porque el alma cual hiedra
Piadosa que abraza una roca, la fractura
La penetra y se abre paso por el cuerpo y,
Desde dentro, nos perfora y atraviesa
Nos abre en canal y nos deja..
...entramos sin saber dónde, ni cómo,
de todo sentir privados, absortos, enajenados
nos quedamos balbuciendo y, anonadados,
dejamos de ser..
Extrañamente dotado, algo, espíritu,
Si le damos nombre, se despierta
Y con un entender-no-entendiendo
Y un no-saber-sabiendo comprendemos
Toda ciencia trascendiendo, por ciencia infusa
Comprendemos que nada calmará nunca
La inquietud que nos acosa, que ningún yo
Saciará nunca su afán de entender..,
..A menos que el alma, piadosa, taladre su corazón
Enraíce en su ser y lo rompa convirtiéndolo
En mero recipiente –en palabras del santo–
De la esencia divina
Comprendemos
Sin cabeza y con absoluta certeza
Que sea la esencia divina un misterio o la verdad,
Es un gozo inexpresable que aniquila toda duda
Y acaba con toda ansiedad
Comprendemos
Que paz y verdad son una y la misma cosa
Dejamos de temer la muerte. El ansia de ser se agota y
las palabras de Nisargadatta.. son una llamarada en el camino.