VII.I. VOCES EN EL DESIERTO

                           

VOCES EN EL DESIERTO


Cuatro postales en movimiento 

Cuatro gritos al viento en las cuatro direcciones y.., no se a qué..



Voces en el desierto

Luces que bailan en mi cerebro 

Como luciérnagas en la oscuridad

Gotas de agua en las grietas resecas

Fuego en la mente que se carcome 

Con preguntas sin respuesta

Afanes sin meta


Voces, símiles, analogías, metáforas

Maneras de aludir, sugerir, evocar..

¡Intentar decir algo!

Paliar la sed que duele como un castigo

Mitigar la ansiedad que se acrecienta y olvidar

Obviar el miedo a que la sed, no se acabe nunca..

El alma en fuego



I.


Soplan vientos en las cuatro direcciones

Pensamientos huracanados se levantan

Se arremolinan, luchan entre ellos y arrasan 

Con la quietud y el silencio

 La serena belleza del desierto es ahora 

 Imagen viva del sufrimiento

Un violento caos


        Exhausta, desfallecida, consciente

De su insignificancia, de la inmensa soledad que la rodea 

y el desconsuelo enorme que la embarga..

El alma se doblega y renuncia 

A la pretensión de entender


  Mi mundo se ha convertido en un desierto

En el que no queda nada que pueda querer y,

sin embargo..,

Contemplo asombrada otro mundo 

Asolado por la furia de los vientos 

El desierto es ahora desierto nuevo

Un paisaje recién nacido

Un desierto virgen, puro e inmaculado!

Pero desierto igual



II.


Voces como pan recién horneado

 Hacen agua la boca y mi mundo se transforma

 En puro y delicioso aroma

El cuerpo regurgita memorias olvidadas   

Los recuerdos embriagan mis sentidos

Y siento frescor en el alma y

En las heridas, miel!


Sombras aladas, ángeles compasivos

De otras eras se aproximan, me guiñan un ojo y,

De pronto: ¡todo está bien!

 Creo avanzar por el buen camino 

 Quiero celebrarlo y hacerlo verdad

Darle forma al desconsuelo, voz a la desmesura

Dar a todo sentido, un nombre, una razón de ser

  Al azar digo: flor.. y el desierto florece

Preciosas flores de cactus brotan por doquier

El paisaje yermo se esfuma, desaparece

Queda un desierto florido, mullido y encantador

Pero desierto igual


                   

III.


Voces como susurros de arena

Se deslizan lenta, imparables, ladera abajo

Llanto seco, triste canción de cuna

 Lanzada al aire, a nadie, al infinito

Lágrimas de gravilla 

Suspiros de arena y polvo

Evocan un eco dulce, lejano e inconsolable 

Un coro invisible entona un lento y dulce 

Interminable Om


Y eso ha bastado 

El desierto es ahora un sueño realizado

Final de un calvario y preludio 

De un mundo sagrado

Antesala, ventana al mismísimo cielo!

Un desierto encontrado. Un desierto cumbre!

Escarbado a fondo, escalado a pulso

Temido, anhelado, alcanzado al fin y, 

Por lo tanto, premio, un gran regalo

Pero desierto igual



IV.


Voces como nubes que se alejan 

Me rescatan del tedio y vuelvo a soñar

Sibilinos susurros de sirenas me acunan

Me protegen del silencio y la soledad


Voces como lluvia en el desierto o relámpagos

En la oscuridad irrumpen en la quietud

Y juegan. Dibujan mapas en el aire

 Levantan muros de arena

Cavan pozos sin fondo, sin finalidad alguna

Rugen con las tormentas, con los silencios aúllan 

Entre risas se entierran unas a otras 

Se cubren con rocas, con púas y espinas 

Se arropan y esperan.. tan quietas 

que parecen muertas


Por las noches abro los ojos y muda

Contemplo el firmamento 

En ese silencio la distancia se anula 

Toda distinción entre la noche y yo desaparece 

 Solo soy un ojo que mira y mirando 

Se pierde en la noche más bella que una 

Pueda imaginar. Las noches en el desierto 

Son divinas, íntimas e inmensas, intensas

Sublimes, sobrecogedoras

 Espejo en que el alma agoniza 

Sin llegar nunca a morir



COLOFÓN.


Cuando dentro y fuera sean lo mismo y 

Todo sea uno e igual, la agonía cesará

 Se desvelará el secreto y

 La Presencia Inconmensurable 

que, a modo de símil,

 llamamos dios…