VIII.II. Ojo!


«Sentir agudamente las ideas y meditar

despacio los sentimientos»

Juan Ramón Jimenez



El cielo estrellado atrapa mis ojos y se los lleva

 pero no sé a dónde ni para qué..

Distancia y negrura se aúnan, se adueñan del alma y duele 

pero no sé dónde ni por qué..


Persigo esa idea 

Dejo que me lleve donde ella quiera 

A medida que me abandono

 El dolor se aprieta y empequeñece 

Hasta evaporarse y desaparecer

Todo está en calma

Pero surge, de no sé dónde, 

De algún rincón oscuro de la memoria, algo.. 

que no sé

Pero siento inequívocamente, y sé, 

Que cuando el corazón asoma, aflora en la mente 

Una idea tan bella, dulce y placentera que,

Lógicamente, una, se enamora de ella

La idea Amor aflora en la ausencia

De preguntas o respuestas. Silenciosa surge de la nada 

Como el recuerdo de algo.. maravilloso!

Algo inmensamente deseado se vislumbra en el horizonte y..


Ojo! 


Antes de dejarnos llevar por esa idea

Conviene averiguar de dónde viene

Observarla detenidamente, saborearla despacio 

Y discernir

 ¿Proviene del cuerpo, de la imaginación o de la razón?

 Porque cuando Amor se intuye o adivina

La mente se aloca, los pensamientos se agolpan

 El corazón se precipita, ciego y entusiasmado

Sin detenerse a sentir ni darse el tiempo para saber

Si la emoción que lo embarga, 

Es en verdad amor o una pasión pasajera

 Un defecto, que como diría Spinoza, 

Nos hará sufrir



Moraleja


Cuando la noche nos roba los ojos

Y somos engullidas por la oscuridad

 El alma se asoma 

 Podemos verla reflejada, reconocernos en ella 

Y suspirar ante la grandeza inefable

De la noche estrellada 


 En la oscuridad sin fondo del firmamento

Billones de luces parpadean..

La noche.., lo mismo que el alma 

Negra en su trasfondo

Acoge infinitas luces que la alumbran  

Inmensa, inamovible, luminosa, bella, misteriosa y 

Eternamente enamorada… –y esa es la pregunta– 

 ¿de qué, de quién?


En el silencio de esa pausa

 (–Siente a fondo las ideas, medita despacio los sentimientos–)

 se cuestiona a sí misma y pregunta:

¿Qué la calma, la colma y la consuela?

 ¿Qué la inunda, la anonada, la deja muda y extasiada?

¿Qué, sino reflejo de la inmensidad estrellada?

El espejo en el que se ve a sí misma y..


Cuando el cielo estrellado nos roba los ojos  

 Vemos.. que Amor, 

Asome o no, está siempre ahí porque

La belleza y el arrobo que la noche nos inspira

 Y la belleza y el amor al que nuestra alma aspira..

No son dos


Los ojos lloran de alegría y la distancia

No duele más