VII.III. QUEJAS O AFLICCIÓN
QUEJAS O AFLICCIÓN
«Debe hacerse una distinción entre quejas y aflicciones. Posiblemente las quejas sean más útiles. Leí en una especie de folleto que las quejas de Chejov contra la sordidez y la insensibilidad de la sociedad de su pueblo natal terminaron con la sordidez de los pueblo de toda Rusia. En cuanto a mi, no me gustan las quejas.. creo que se las debería restringir a la prosa y dejar libre a la poseía para recorrer su sendero de lágrimas..
Las quejas son una forma de impaciencia, las aflicciones en cambio, una forma de paciencia. Nada de las últimas recomendaciones de Wall Street, la ONU o el Vaticano (hoy creo que se diría: Silicon Valley, la IA o Trump) me incita a abandonar mis activos en la aflicción paciente.» R. Frost
Ya me ves Señor, soy una queja
Poca cosa soy y, sin embargo, todo me duele
Todo lastima y hiere lo que queda de mí
Sola me encuentro y sin problemas
No tengo causa, motivo, razón o justificación alguna
No tengo excusa, ningún pretexto a esgrimir
A mi favor o en contra
En verdad no tengo nada que decir
Pero el alma se duele ante la brecha
Que se abre y se agranda
Dentro de mí
Cuando falto de temores o esperanzas
Mi cielo se despeja, la mente se aquieta
La calma se expande y, traviesa,
Alegría se presenta,
Baila por el cuerpo, me aviva, me alerta
Pero pronto se cansa y se aleja, se oculta
El corazón se afana y con esmero la busca
Pero no la encuentra. Incapaz de atraparla
Hacerse con ella y.. nombrarla
Se queda en silencio
Y espera..
Millones de hormiguitas acuden a socorrerme
Trepan por mi garganta y
Cascadas de palabras me atropellan
Me arrastran, me ahogan y, ya lo ves Señor,
Ni siquiera en la alegría encuentro las palabras justas
Todas me desbordan y sola, en silencio
Solo se dirigirme a Ti
Si callo me sumerjo en un silencio oscuro y
Desconsolado que solloza, supongo,
A modo de queja que no sé decir
Honda y sonora pero muda, carente de palabras
Mi alma llora, solloza, gimotea y suspira
Sin nada que pueda decir
El corazón palpita encadenado
Tiempo lo mantiene preso
Y no puede abrirse sin medida
No puede sostener el infinito ni contener la ternura
La desmesura inefable que lo colma..
.. Incapaz de abrirse al mundo y abrazarlo
como lo que es: parte de uno…, se derrumba
Ante el vislumbre del horror que asoma
–el miedo, la rabia, el dolor que supura el mundo–
Mi corazón se agrieta, se rompe en pedazos
La brecha se agranda y la queja
Vuelve a surgir
Solo la queja me da un respiro
Solo el llanto consuela, se abre camino
Fluye todo a lo largo de no importa el tiempo
Y desemboca, ya manso, en las llanuras
Tibias gotitas saladas resbalan por mis planicies
Anegan los rincones más resecos, colman los huecos
Y mis desiertos secretos vuelven a la vida.
Me encuentro a salvo, lejos
Del ruido y el horror, del mundo, de ahí fuera
Solo si ese espacio se crece al infinito
Solo si se torna imperturbable y el desierto se hace
–de una buena vez y para siempre–
Uno conmigo
Podrá mi corazón abrirse al mundo
Abrazar tamaña falta de bondad y ausencia de cordura
Y mantener su calidez y la apertura
Solo sintiendo de verdad
Sabiendo con certeza absoluta que
dios, el mundo, tu y yo, no somos sino Uno,
la queja cesará..
Ya ves Señor, poca cosa es la queja
pero la aflicción, inmensa..