VIII.III. JARDÍN


«Quaestio mihi factus sum»

(Me he convertido en un enigma para mí mismo)

San Agustin



Juego con las palabras como si fueran muñecas 

Peluches tiernos, sabrosos y reconfortantes

   Con los que puedo hacer cualquier cosa

    Sin que quede nunca huella

  De quién hizo qué


      Digo, por ejemplo..

Jardín

Una arboleda florece en mi cabeza

          Percibo el murmullo de una fuente

         Diversas fragancias perfuman el aire y

      Todo son flores y trinos y verdes y luces!

         Destellos del sol entre el follaje y sombras oscuras 

Cuando las hojas se apretujan e impiden la luz

       La calma se instala, se expande y ahonda

        Pero risas, voces, ruidos inesperados

         Me obligan a refugiarme y corro

         Me escondo al fondo de la palabra..

            jardín..


     Vuelvo a estar en el paraíso

 Olor a hierba mojada despierta mis sentidos 

  Contemplo complacida todo lo que alcanzo a ver

    Viento arrecia y silencio acoge su sonido

   Sonora, deliciosa cadencia, se vierte en mi oído

    Risueño un riachuelo resbala por tierra, brinca, corre, salta, baila!

    Agua canta incesantes alabanzas a la magia

   Que habita en la palabra..

       jardín..


             El alma se encuentra a gusto, en casa 

Se mira a sí misma en el jardín-espejo que la refleja y 

Todo, aromas y trinos, los verdes y los violetas,

        Los rojos, los lirios y los amarillos

     Las gotas de rocío, el zumbido del abejorro,

         El aleteo del colibrí o la mariposa

           ¡Todos son ella!

           El alma se descansa y se deleita en la palabra..

            Jardín..


    El tiempo no existe, el mundo se aquieta

  Las horas se alargan tanto como una quiera

      Y tanto tiempo pasa sin que me de cuenta

       Que el alma se alerta y mira a la hora

       Es tarde

  Recoge las alas, se pliega en sí misma y bosteza..

   Mis ojos se cierran y vuelvo a la niña 

Que juega a ser la reina de un bello

 jardín..


Amables gigantes me acogen en sus brazos

 Largos y retorcidos. Me acunan, me llevan con ellos

   Agarrada a sus largos, finos, verdes y preciosos dedos

            Bailo con la brisa entre sus ramas, con las ráfagas 

Me elevo hasta alcanzar el cielo..


     …Aniquilada por el impacto de la belleza!

    Subyugada por el placer del viento en mi follaje

     Me olvido de todo y

Comprendo, en silencio, que la palabra

Jardín..


 Es solo una palabra más, una entre las tantas

Posibles palabras a las que persigo

 A fin de desentrañar sus insondables secretos

 Todo lo que una sola palabra nos puede llevar a vivir y

 Recuperar así el placer de ser dueña y señora

 El poder de dar voz y dar vida a las palabras 

Que en mi interior desnudo, abrazo, estrujo, acaricio

        Me las como a besos, a mordiscos las devoro

       Hasta que el despliegue de visiones,

       Sensaciones, emociones, sorpresas y prodigios,

    Es mío. Lo soy


         Puedo ser cualquier cosa que sepa nombrar pero, me pregunto:

      ¿Podré saber algún día, qué además de una palabra, soy?